Llegué desde mi Extremadura a los Pirineos
en temporada de nevadas.
¡Nieve! ¡Cuánta nieve, que blancura!
¡Que montañas tan altas! Exclamé,
al no estar yo acostumbrada
a ver la nieve ni las alturas
de semejantes montañas.
Me llamó la atención una peña;
sus formas, las de una dama,
o las de un pecho de mujer,
o las de una cúpula encantada.
Pregunté por su nombre,
me dijeron: Collarada.
No podía ser de otro modo,
nombre de fémina, bien reputada
que cada invierno se viste de blanco
para alimentar a sus hijos,
como madre abnegada,
los ríos, lagos, y sifones
que discurren bajo su falda.
… … … … … … …
Giré sobre mí misma
y quedé maravillada,
allá en el Valle de Tena,
se me pierde la mirada
contemplando una sierra,
es la sierra de Partacua
con Peña Telera, Pala Rayos, Peña Blanca.
y Peña Retona que es la más alta.
Recorrí Biescas, Panticosa,
Escarrilla, Sallent y Formigal…
y allí, toqué el cielo con mi palma.
Ríos de aguas frías de nieve,
aguas frías y claras.
¡Altos picos, altas montañas!
Foratata, emblema de Formigal…
Pistas de esquí me deslumbraban…
… … … … … … …
Viajé hasta el Parque Nacional de Ordesa,
maravillosa explanada,
caminé hasta la cola de caballo
esa espectacular cascada.
En el camino de Soaso
me impresionaron sus gradas,
blancas y transparentes
saltaban sus aguas;
con el murmullo del río
música acompasada
al mismo tiempo que me seducía
me intimidaba… me relajaba.
Volví por una senda
Senda de los Cazadores la llaman.
En el mirador Calcilarruego
se me explaye el alma.
Allí no toqué el cielo,
allí estaba en el cielo y admiraba
el valle, el río, y otras cascadas
que discurrían alegres
desde las cimas más altas.
Monte Perdido, macizo calcáreo
hermoso entre los hermosos donde los haya.
Bajé por aquella senda,
Las piernas me temblaban,
el corazón me latía y…
de nuevo en la explanada
Miré al cielo y todo lo que vi fue…
¡Las mil maravillas de las montañas!.
… … … … … …
Me asenté en el Serrablo,
esta preciosa comarca
en la que vivo y moro
disfrutando de las ventajas
de la paz y la tranquilidad de esta tierra,
de su naturaleza viva y sabia.
Mª Carmen Díaz Maestre.
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