
Voy leyendo en mi libro de la vida, y cada día lo cierro cómo un capítulo que queda atrás, con sus momentos de alegrías y tristezas. En la noche reflexiono sobre la lectura e intento asimilar todo lo acontecido en esas páginas y me quedo dormida pensando en cómo será la lectura del siguiente capítulo, porque últimamente, no hay en mi libro demasiadas alegrías.
Mª Carmen Díaz Maestre
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