jueves, 13 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
NIEVA SUAVEMENTE EN SABIÑÁNIGO.
Día 5 de diciembre. Nieva suave en Sabiñánigo, no creo que llegue a cuajar pero la vemos caer que es bonito, es bonito sobre todo si estás en casa calentita mirando por la ventana, pero la realidad es que hay que salir a trabajar, no me quejo que la vida está achuchada y ¡ójala y todos pudieran decir lo mismo! ¡trabajar! palabra y hecho que desgraciadamente muchas personas la tienen en la boca por que les falta, es lo que les queda, la palabra, porque hay tanta gente que no tienen nada que llevarse a la boca...se quedan con esa palabra a flor de sus labios unas veces con rabia, otras con ansiedad, otras con ira, y otras con agotamiento, tristeza, congoja y hasta con tanta debilidad que no encuentran sentido a la vida, con tanta impotencia que prefieren morir, mientras vemos un día y otro también que grandes chorizos sinvergüenzas, se pasean con una sonrisa cínica, porque saben que no les pasa nada, saben que aunque tengan que pagar una fianza considerable, es mucho más lo que les queda, para ellos esa fianza es como el que da una limosna, ¡Ohhhh!¡Me revientan! ¡No puedo! ¡Que panda de ladrones! y tanta gente con las manos vacías... y...¿nos extrañamos de que gente como tú y como yo, vayan desesperados y revienten un cajero automático? Lo raro es que no se cometan más atrocidades porque hay para eso y para más. Dejo esto aquí porque me enciendo y no quiero decir más barbaridades.
La nieve, sí, si nieva en pistas de esquí, alguien podrá trabajar unos meses, así que, ¡bien venida sea!.
La nieve, sí, si nieva en pistas de esquí, alguien podrá trabajar unos meses, así que, ¡bien venida sea!.
Mª Carmen Díaz Maestre.
martes, 4 de diciembre de 2012
LA PRINCESA DE LA NIEVE
Autora: Mª Carmen Díaz Maestre
Diseño: Mª Carmen Díaz Maestre
Érase una vez una princesa
llamada Anabé. Vivía en un castillo en
la cima de una montaña en la que la nieve era perpetua, pero ella era tan
activa, que nunca tenía frío. Le gustaba tanto ver la nieve que el castillo
tenía las paredes de cristal.
La princesa era bondadosa y solidaria,
por eso tenía muchísimos amigos y amigas, era una princesa culta y ayudaba a
todas las personas que lo necesitaban. Les enseñaba a leer, a escribir y hasta
a pronunciar correctamente; pero lo bueno era que lo hacía de forma altruista y
coloquial, por lo que la gente no se sentía inferior, y por eso adquirían muchos conocimientos
provechosos. Por su actitud también aprendían de ella a ser humildes, porque la
humildad no es pobreza, más bien bondad y empatía con los demás.
A la princesa le gustaba vestir
de esport y bajar al lago, coger setas y
recoger plantas aromáticas con las que ella misma fabricaba sus jabones; por
eso su piel era tersa y brillante como una manzana. Tenía la capacidad de
sorprenderse con cualquier cosita y su alegría la demostraba con frecuencia.
Una noche mientras dormía, tuvo
un sueño extraño. Bajaba al lago y vio cuatro peces de colores; antes nunca
había visto un pez igual, eran muy extraños, por eso mandó llamar a su príncipe
consorte, éste al verlos, quiso pescarlos para analizarlos, pero la princesa se
negó.
-¡No! No quiero que los pesquen,
te he llamado para que lo veas aquí y no en una cazuela.
Ella sintió algo especial por
aquellos animalitos, e incluso se identificaba con ellos.
-¡Que sensaciones tan extrañas!
Nunca los había visto antes, sin embargo… ¡Me parecen tan familiares!
Se acercaron hasta la orilla y se
detuvieron al verla. Uno de ellos le dijo:
-Tú, no eres tú, tú soy yo.
-¡Vaya, pero que estoy oyendo!-dijo
la princesa- ¡Por dios! ¡Estos peces hablan como loros! ¡Pero si hasta sus
escamas son de los colores del plumaje de los loros!
La princesa se echó a reír a
carcajadas. Tanto rio que empezó a toser; con la tos se despertó. Se sentó en
la cama y meditó sobre el sueño. Tú, no eres tú, tú, soy yo. ¿Por qué le dijo
aquello aquel pez? Seguro que tenía algún significado, pero ya lo analizaría
más despacio.
A la princesa el hecho de ser
tal, no le influía para reunirse en tertulias y comentar gustos afines con sus vecinos.
Un día bajó a un pueblo del valle en el que había quedado con unos paisanos a
los que les quería hacer varios comentarios sobre una lectura que habían hecho;
pero su sorpresa fue que habían cerrado el local en el que solían reunirse. Una
vecina le dijo:
- Se comenta que ha llegado al
lugar una bruja llamada Criscomar.
Ese nombre nunca se había oído en la zona.
-Dicen que le gusta hacer el mal
y parece ser que lo ha tomado con la princesa y sus amigos.
La princesa se lamentó y se lo
comunicó a sus amigas las princesas, Conchitavi, Pilisán y Carmendi, éstas la
animaron y le dijeron que lucharían para que todo volviera a la normalidad y la
bruja Criscomar fuera desterrada del país, pero la malvada bruja era demasiado
fuerte y sus amigas no pudieron con ella, por allí andaba pululando haciendo
males.
Un veintitrés de noviembre, en
pleno otoño, las tres princesas quisieron darle una sorpresa a su amiga,
decidieron ir por la tarde pero oscureció demasiado pronto, no sabían como ir
al castillo y cuando llegaron al lago
montaron en una barquita y unos peces de colores y unos patos las acompañaron y
las llevaron hasta la orilla en la que la princesa Anabé solía ir a pasear,
y… ¡Allí estaba su amiga! ¡Cuando las vio no pudo por menos que sorprenderse y partirse
de risa!, cada una de las amigas le llevaba un obsequio. Como la temperatura
era fría, la princesa las invito a cenar en su castillo. Cada una le entregó su
regalo; Pilisán, una cajita en la que guardaba el corazón del amor, en la de Conchitaví, el
corazón de la amistad; y en la de Carmendi el corazón de la ilusión. Después entre las tres le
dieron una caja más grande que Anabé abrió con impaciencia; en ella había una
capa de colores como las que sus amigas llevaban, cuando la vio cayo en la
cuenta de que las tres llevaban las capas iguales y ahora le regalaban a ella
una idéntica, no pudo por menos que recordar el sueño de los peces de colores y
pensar en lo que le dijo uno de ellos. “Tú no eres tú, tú soy yo” entonces decidió contarles el extraño sueño, Las tres amigas
reaccionaron como si ya lo conocieran, Anabé entendió lo que el pez quiso
decir, había cuatro peces y ella estaba en la orilla del lago y no en el agua,
por eso le dijo “tú no eres tú, tú soy yo” ¡claro! Ya entendía sí. ¡Eran sus
espíritus!. Se quito su capa roja y azul y se puso la de colores, ahora las cuatro
eran como los cuatro peces del lago. Después de cenar un suculento menú, se
sentaron alrededor de la lumbre que ardía bajo la chimenea, hablaron y rieron
hasta altas horas de la madrugada. Así fue aquel especial cumpleaños de la
princesa Anabé; al amanecer las cuatro princesas se despidieron y cada una
volvió a su hogar.
Un día, cuando la princesa Anabé
estaba descansando en una sala de su castillo, se presentó un hada buena.
-¡Hola Princesa de la Nieve !, sé que estás triste,
y yo quiero proponerte un trato.
-¿Un trato? –Preguntó la princesa
sorprendida.
-Ya verás: yo soy demasiado vieja
y estoy cansada. Sabes que tengo un local en el que hago mis ejercicios de
magia, pues te ofrezco el local a cambio de que me dejes hacer algunos ratos ejercicios
para no aburrirme. Anabé acepto gustosa y cuando se fue el hada llamó a sus
amigas para comunicárselo.
-¡Chicas, tengo una buena
noticia! ¡Tenemos que reunirnos urgentemente! Ya estoy impaciente por
contárosla.
A los pocos días, las cuatro amigas se reunieron y celebraron las buenas
noticias, con una rica merienda de
chocolate con churros.
La bruja Criscomar seguía por el
país pero a la princesa no la molestó más, gracias al Hada buena.
Fue pasando el tiempo y las
princesas siempre se iban comunicando y celebrando las cosas buenas que les
ocurría y ayudándose entre ellas cuando algún contratiempo se producía.
A la llegada de la primavera, la princesa bajó al valle y allí se volvieron
a reunir las cuatro. Hablaron de todo y dieron rienda suelta a sus ilusiones.
El campo estaba repleto de
flores, los pajarillos emitían sus
gorgoritos y trinos con alegría, el rumor del agua clara del río y el sonido de
las campanillas de las ovejas que pastaban en los prados, hicieron que las
cuatro amigas soñaran y disfrutaran como niñas.
Y colorín colorado este cuento se
ha terminado.
Mª
Carmen Díaz Maestre.
23/11/2012
martes, 27 de noviembre de 2012
LO QUE MI VISTA ALCANZA
Sentada en mi cómodo sillón, miro por mi ventana y veo las montañas nevadas, las nubes bajas que parece que fuera humo que saliera de lo más profundo de la tierra; el cielo, entre blanco y gris me ofrece el vuelo majestuoso de las aves, como bailarinas en un importante escenario, balanceándose y haciendo graciosos giros; en la tierra, los colores del otoño alegran mi vista.
quisiera escribir un poema pero... ¡Es tan hermoso lo que miro y admiro que me faltan palabras para poder transmitir lo que siento! quizás en otro momento pueda crear algo bueno.
quisiera escribir un poema pero... ¡Es tan hermoso lo que miro y admiro que me faltan palabras para poder transmitir lo que siento! quizás en otro momento pueda crear algo bueno.
Mª Carmen Díaz Maestre.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
TARDE DE NUBES NEGRAS
Aquella tarde yo miraba el cielo y en sus nubes, veía dragones negros de cuyas bocas de algodón y espuma expulsaban bocanadas de fuego.
La panorámica que se presentaba, era propicia para hacer una película de terror. Las fotografías que tomé, me recuerdan paisajes con historias tenebrosas y de misterios, pero me encantan
Mª Carmen Díaz Maestre.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Y LLEGÓ NOVIEMBRE
Llegó despacito, con paso lento como si quisiera darnos una sorpresa, y desde luego nos la dio. Llegó noviembre y con él, el día de todos los Santos. ¡Ya, ya lo sé! Ahora no se dice el día de todos los Santos, ahora es el día de halloween, ¡Claro! pero para mí sigue siendo lo de siempre, el día de todos los Santos, y mis recuerdos me llevan a aquellos días en el que asábamos las castañas y hacíamos chocolate...nos reuníamos la pandilla en una casa deshabitada y hacíamos la lumbre en el suelo debajo de la chimenea. Los chicos se encargaban de buscar la leña y entretanto las chicas preparábamos las castañas para asarlas, también hacíamos el chocolate, pero antes de todo nos dábamos la paliza de limpiar bien la casa y después la teníamos que volver a limpiar para dejarla en perfecto estado. En aquellos años de los que yo hablo, no teníamos ni siquiera un casette, eso llegó algunos años más tarde y nos conformábamos con una radio, si teníamos la suerte de que se pudiera escuchar algo de música ya estábamos contentos, pero el caso es que se nos pasaba el tiempo intentando coger una emisora que emitiera música y se oyera bien, muchas veces eso no ocurría y se nos echaba la noche encima, como en la casa no solía haber luz eléctrica por estar deshabitada como bien he comentado antes, nos alumbrábamos con candiles de carburo, o velas. Recuerdo que en una ocasión alguien llevó una linterna, pero la pila duraba lo que un suspiro.Después del chocolate con churros que comprábamos en la churrería de "Tia Lonrenzana" nos íbamos a bailar y allí acababa todo, a las once de la noche cada uno a su casa. Ahora no, ahora es muy diferente, y en las grandes ciudades se organizan las macro fiestas, en las que puede ocurrir lo que ha ocurrido este año, cuatro jóvenes muertas; en los pequeños nucleos rurales organizan el botellón. En cada época hay sus formas de diversión, no quiero decir que la nuestra fuera la mejor ni la peor. era la que teníamos. Yo respeto la manera de divertirse los jóvenes ahora y digo que si nosotros hubiéramos vivido nuestra juventud en ésta, haríamos lo que hacen la mayoría de los jóvenes, ahora bien, me gustaría que hubiera más seguridad para que lo sucedido este año no volviera a ocurrir, pero no solo el día de Halloween, sino en cualquier fiesta o concierto que se organiza para una gran multitud de jóvenes.
Mª Carmen Díaz Maestre.
Mª Carmen Díaz Maestre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






