Aquella ilusión que solo fue
el amanecer de un nuevo día,

aquella ilusión murió en plena luz...
se perdió, como se pierde una partida.
De aquella ilusión no queda nada...
hoy, solo es el recuerdo de mi juventud
tímida y callada.
Aquella ilusión que solo fue
el amanecer de un nuevo día,
se murió sin saber
lo que era el amor.
Pero hubo otros amaneceres
y con ellos nuevas ilusiones
que permanecen en el tiempo
y en mi corazón.
Son... amaneceres de amor.
M.Carmen Díaz Maestre
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